No se escribe como se habla: variaciones lingüísticas

Una lengua como el español, hablada en tantos lugares del mundo, cuenta con una gran cantidad de variaciones lingüísticas utilizadas solo localmente, pero que deben tenerse presentes para no emplearlas incorrectamente en la lengua escrita. Estas formas de la lengua hablada, incorrectas en muchos casos, pueden llevarnos a cometer errores ortográficos y gramaticales que pueden obstaculizar la comunicación y producir malentendidos. Por ello, en esta ocasión, desde Caja Alta Edición & Comunicación hemos querido despedir el 2016 con un artículo sobre las variaciones del castellano en las distintas regiones de España.

Hablar vs. Escribir

A pesar de que, en la mayor parte de España, la diferencia entre la z y la s está bien diferenciada, el seseo, que consiste en pronunciar la ce (c) y la zeta (z) como una ese (s), es uno de los fenómenos que se observan en la lengua hablada de la mayoría de hispanohablantes y que puede trasladarse incorrectamente a la lengua escrita. En España, tal como se indica en la Ortografía de la lengua española (OLE), se ha detectado su uso, especialmente, entre los andaluces y los canarios, y, en algunos casos, entre valencianos y vascos. El fenómeno contrario es el ceceo, cuyo uso no está tan extendido, aunque es característico de algunas regiones de Andalucía.

También cabe destacar el yeísmo, que consiste en pronunciar como y tanto la ll como la y. En la actualidad, la mayoría de hispanohablantes son yeístas, tanto en Europa como en América.

Por otro lado, en Canarias y en gran parte de Andalucía, es habitual emplear la forma ustedes incorrectamente en algunos casos, al combinar este pronombre con formas verbales correspondientes a vosotros: «¿ustedes habéis visto quién era?», «ustedes vais»… e, incluso, empleando los dos pronombres en una misma oración: «ustedes vosotros no lo sabéis». En zonas de Extremadura y Salamanca, se registran variantes de este tipo, como «dime usted», cuando lo correcto sería «dígame usted» o «usted sabéis», en lugar de «usted sabe».

En relación con los pronombres átonos, también existen ciertas variantes lingüísticas que producen grandes dudas y confusiones a la hora de escribirlos. Entre ellos, los fenómenos más conocidos son el leísmo, el laísmo y el loísmo, sobre los que hemos dedicado artículos en nuestro blog. Sin embargo, es preciso recordar aquí que el leísmo (extendido por diferentes zonas de España, especialmente en Castilla) de persona femenino se considera incorrecto con ciertos verbos, por lo que sería correcto escribir «a María no la vi la semana pasada», pero no «a María no le vi la semana pasada». También es un error el leísmo referido a cosa tanto en singular como en plural, por lo que se deben evitar usos como «he comprado un cuadro, pero aún no le he colgado» o «he comprado estos cuadros, pero aún no les he colgado».

El laísmo y el loísmo están menos extendidos. En ambos casos, el principal error que se comete consiste en hacer una distinción de género cuando lo que debe hacerse es una distinción de caso (ya se trate de un complemento directo o indirecto). Aunque el laísmo se registra en algunos lugares de Castilla, sobre todo en Burgos, Ávila, Segovia y Valladolid, así como en Cantabria y en Madrid, se desaconseja su uso. El loísmo, por su parte, es quizá el menos frecuente de todos y, por lo tanto, la RAE recomienda «evitarlo en todos los niveles de lengua».

Aparte de los anteriores, en algunas zonas del sureste de la Península, se registra un uso incorrecto del pronombre átono se al relacionarlo erróneamente con vosotros: «¿ya se vais?», en lugar de «¿ya os vais?». Asimismo, en ciertas zonas rurales, se ha observado el uso incorrecto de vos —«vos vais», en lugar de «os vais»— o el empleo de formas como callarvos, decirvos, conocervos… En estas zonas también se encuentran las formas sos y sus (esta última, menos frecuente) —«¡sus vais a salir!»— o mos, en lugar de nos. En núcleos rurales de Aragón, Castilla-La Mancha y Murcia, se observa el uso de los por os —«¿de qué los reís?», en lugar de «¿de qué os reís?»—. Todos estos usos deben evitarse tanto en la lengua hablada como en los textos escritos.

En ciertas zonas de Castilla y septentrionales de España, se observa la incorrecta anteposición de pronombres átonos: «es una nadadora que la hay que tener en cuenta de cara a la próxima competición».

 Entre otras curiosidades, encontramos, en Asturias, el uso erróneo de pronombres con infinitivo y gerundio: «por no lo decir a tiempo», «para no lo comprar» o «lo oyendo» (en lugar de «oyéndolo»).

En ciertas regiones de España, la existencia de otras lenguas influye en ciertos usos peculiares del castellano. Así, por ejemplo, por influencia del gallego, se registran formas personales como causole, pondrase, cayole, pidiéronme… En el área de Cataluña, se emplea el artículo con los nombres propios y se usan inadecuadamente palabras como aquí, este, venir o traer, que tienen un sentido diferente en cada lengua, y se mezcla su uso: «ya vengo», en lugar de «ya voy»; «ahora te lo llevo otra vez aquí», en lugar de «ahora te lo traigo otra vez aquí». Por último, en el País Vasco, por influencia del euskera, se observa la ausencia del pronombre átono como complemento directo: «ese lugar conozco muy bien», «cuando termine la carta, llevaré al correo», «me gustaba mucho el vestido, así que compré», etc. (se puede encontrar más información sobre estos temas en la Gramática de la lengua española).

Desde Caja Alta Edición & Comunicación, esperamos que este artículo os haya resultado útil y os recordamos que, en caso de que os surja cualquier duda lingüística, la remitáis a los profesionales del lenguaje y la comunicación. ¡Feliz Navidad y próspero año 2017!

Artículo realizado para ASPM.

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