Los nombres propios de persona y sus normas

La creencia popular según la cual los nombres propios de persona no deben seguir norma ortográfica alguna es errónea. Si bien se permiten ciertas licencias, existen algunas pautas indispensables para escribirlos correctamente en castellano. Por ello, en esta ocasión, os proporcionamos algunas reglas fundamentales al respecto que deben tenerse en cuenta.

El repertorio de nombres propios de persona es de los que más cambios y nuevas incorporaciones admite, debido a la influencia de otras lenguas o de modas, con las que se busca una mayor originalidad y exotismo. Sin embargo, lo habitual es que los nombres sigan las reglas ortográficas de la lengua a la que pertenecen (sobre esto, la Ortografía de la lengua española (OLE) advierte de que «es preciso evitar el uso de grafías híbridas, que mezclen recursos de uno y otro sistema ortográfico»). Las variaciones que puedan sufrir están más relacionadas con los cambios en la lengua y con su evolución que con el hecho de que esté permitido obviar las reglas ortográficas. Así, es correcto tanto Elena
como Helena y tanto Ibarra como Ybarra (ahora bien, no corresponde que una misma persona utilice indistintamente una forma y la otra, sobre todo en el caso de los apellidos, cuya forma se vincula a un linaje familiar).

En español, la mayúscula inicial que no depende de la puntuación se aplica a los nombres propios de persona, de lugar y a expresiones o etiquetas denominativas cuando tienen una función identificativa, como organismos, asociaciones, eventos, etc., por lo que tanto el nombre de pila como los apellidos deben escribirse siempre con mayúscula inicial tanto si se trata de su forma original como si se corresponde con un acortamiento, un diminutivo o formas abreviadas: Mabel (María Isabel), Nando (Fernando o Hernando), Paco (Francisco)… En estos casos, deben aplicarse las normas habituales, como utilizar la m antes de p y b (Juampe, por Juan Pedro), acentuar con base en las reglas ortográficas o emplear siempre la i latina en las terminaciones precedidas de consonante (Conchi, Javi…).

Hay que tener en cuenta que, cuando se escribe un nombre propio en mayúsculas, se deben respetar las reglas de acentuación gráfica y no prescindir del uso de las tildes (Ángel, Íñigo…).
Por otro lado, si el nombre incluye preposiciones o artículos, estos deben escribirse con minúscula inicial. En el caso de los apellidos, si comienzan por una preposición y un artículo, estos deben escribirse en minúscula inicial cuando acompañan al nombre (Juan de Torres, Mariana de la Fuente…); sin embargo, si se escribe solo el apellido, la preposición debe escribirse en mayúscula (señor De
Torres, señora De la Fuente…).

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No obstante, en el caso de los apellidos citados independientemente y que solo comienzan por un artículo, este debe escribirse con mayúscula inicial acompañe o no al nombre de pila (Javier La Mota, señor La Mota…). Por otro lado, cuando la conjunción y aparece entre dos apellidos, siempre debe escribirse en minúscula (Francisco Pi y Margall). 

Para incluir nombres propios de persona en un texto, no es necesario emplear ningún artículo, salvo en aquellos casos en que se utiliza un calificativo (el gran Antonio Machado). Si aparece el artículo, este no se considera parte del nombre y, por lo tanto, debe escribirse siempre en minúscula inicial: el Greco,
el Bosco…

Por su parte, el uso del guion se limita a los nombres y a los apellidos compuestos, y solo con el objetivo de evitar que se confundan los componentes del nombre propio, por ejemplo, cuando el segundo elemento del nombre de pila pueda ser interpretado como el primer apellido o para diferenciar dónde comienza y dónde termina cada uno de los apellidos.

Cuando los nombres propios van precedidos de alguna fórmula de tratamiento de cortesía (don, doña, señora, fray, excelencia, etc.) o de sustantivos que designan títulos nobiliarios, dignidades, cargos o empleos de cualquier rango deben escribirse con minúscula inicial; todos ellos son nombres comunes y, por tanto, no hay ninguna razón para utilizar la mayúscula (sobre el uso correcto de las mayúsculas, encontraréis varias entradas que os pueden resultar de utilidad en nuestro blog).

Desde Caja Alta Edición & Comunicación, esperamos que este artículo os haya resultado útil y os recordamos que, en caso de que os surja cualquier duda lingüística, la remitáis a los profesionales del lenguaje y la comunicación.
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Caja Alta Edición & Comunicación para el boletín de la ASPM, octubre del 2016

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