La importancia de una buena presentación

Si bien el contenido de un texto es el elemento esencial a la hora de comunicarnos por escrito, cómo lo presentemos puede suponer la diferencia entre que este sea leído y recibido positivamente o más bien todo lo contrario. En nuestro anterior artículo sobre las redacciones especializadas, proporcionamos algunas claves sobre este tema, pero, en esta ocasión, hemos querido profundizar en los aspectos que deben tenerse en cuenta al presentar nuestros textos, así como proporcionar algunas claves esenciales para que tanto la forma como el contenido de nuestros documentos destaquen por su calidad.

Gráfico importancia de una buena presentación

  • El tipo de letra

    Cada fuente tipográfica tiene una personalidad que influirá en el carácter que queremos otorgar al mensaje, por lo que, al elegirla, aparte de su legibilidad, debemos tener en cuenta factores como el contexto y el público objetivo. Por ejemplo, es preferible escoger una fuente con serifa (Times New Roman, Cambria, etc.) para textos extensos impresos y una sin serifa (Arial, Verdana, etc.) para textos breves publicados online. Además de la tipografía escogida (se recomienda no utilizar más de dos en un mismo texto), también hay que prestar atención al tamaño (por ejemplo, si el texto va dirigido a personas mayores, el cuerpo de letra no debe ser inferior a doce puntos) y al color.

 

  • Los espacios

    Tanto el interlineado como el espacio entre caracteres y palabras puede contribuir a que la lectura sea más o menos agradable. Si un texto, por su justificación, presenta espacios muy anchos entre sus palabras, no solo será difícil de leer, sino que resultará desagradable a la vista.

 

  • La alineación

    La alineación del texto debe escogerse según el contexto y la finalidad del escrito. Por lo general, en textos largos, es preferible optar por la justificación; sin embargo, en textos breves y publicaciones online, se recomienda alinear el texto solo por el margen izquierdo.
    En cualquier caso, debe evitarse que, en un mismo párrafo, aparezcan dos o más sílabas iguales o palabras repetidas al final o al inicio del reglón, así como que la última línea de un párrafo tenga menos de cinco caracteres.

 

  • La división de palabras

    Al dividir palabras al final de un renglón con un guion, se deben aplicar las reglas ortográficas de división de sílabas y evitar que, en un mismo párrafo, más de tres líneas consecutivas finalicen con este signo.
    No se debe utilizar la división de palabras en los siguientes casos, ya que su partición puede dificultar su lectura: en títulos, subtítulos, etc.; en eslóganes; en abreviaturas y siglas, etc. Solo los acrónimos que ya forman parte del léxico general admiten su división por tratarse de palabras a todos los efectos: Unes- / co; ov- / ni; Ba- / nesto.
    Por otro lado, aunque la división silábica sea correcta, hay que evitar partir palabras de cuatro letras y aquellas cuya partición genere segmentos que puedan ser leídos individualmente: tentá- / culo; pedo- / filia; dis- / putas; Gobier- / no.
    Las palabras compuestas que, de por sí, se escriben con guion deben dividirse por la parte que contiene el guion y se debe escribir otro al comienzo de la línea siguiente (salvo en los antropónimos y topónimos compuestos, donde la mayúscula inicial del segundo componente es indicación suficiente): léxico- / -semántico; calidad- / -precio.
    Asimismo, es preferible no dividir las palabras procedentes de otras lenguas, salvo que se dominen las reglas propias de cada idioma, y, en las direcciones de páginas web, es recomendable que la partición coincida con una barra separadora, de modo que esta se deje en la primera línea, y no insertar ningún guion, ya que podría considerarse que este forma parte de la URL.

 

  • Elementos de resalte

    La negrita, la cursiva, el subrayado o la versalita tienen la finalidad de resaltar palabras o fragmentos importantes o que se desea diferenciar en el texto. Uno de los errores más comunes al usarlos es aplicarlos en exceso, pues esto comporta que pierdan su función principal y, además, dificultan la lectura.

  • Mayúsculas

    Se recomienda evitar su uso para destacar gráficamente un texto, salvo en contextos creativos que demanden esta utilización por cuestiones de diseño, como en el ámbito publicitario o artístico.

 

Una vez elegidos cuidadosamente todos estos elementos, es muy importante unificar los criterios, es decir, aplicar las mismas decisiones en todo el escrito, ya que, de lo contrario, la lectura del texto resultará confusa para el lector y el documento no desprenderá la profesionalidad y el cuidado que se desea transmitir.

Desde Caja Alta Edición & Comunicación, esperamos que este artículo os haya resultado útil y os recordamos que, en caso de que os surja cualquier duda lingüística, la remitáis a los profesionales del lenguaje y la comunicación.

Artículo realizado para ASPM.

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